
En la turbia estancia de mi interior
una luz tenue, nace y desarrolla su espectro cromático,
a veces.
Proyectada en mis pensamientos más obscuros.
Pantalla alicatada con pez y brea
que absorbe todo destello.
Negro comedor de blancos y grises
mezcla de amargura y alegría
tornan en colores tristes, apagados,
como ligados con tinta de calamar
y ocasiones perdidas de antemano.
Solo alguna vez que otra se intuye
que los rojos o los verdes
los naranjas y violetas se registran
en mi memoria de manera pasajera,
fugaz.


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